St. Juliana Catholic Church
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Actualizado 3 de agosto, 2008



EL ÓRDEN SACERDOTAL

El Sacramento del Órden Sacerdotal es el que hace posible que la misión que Cristo le dió a sus Apóstoles siga siendo ejercida en la Iglesia hasta el fin de los tiempos. Es el Sacramento del ministerio apostólico.

Todos los bautizados participan del sacerdocio de Cristo, lo cual los capacita para colaborar en la misión de la Iglesia. Pero los que reciben el Órden quedan configurados de forma especial, quedan marcados con carácter indeleble, que los distinguen de los demás fieles y los capacita para ejercer funciones especiales. Por ello, se dice que el sacerdote tiene el sacerdocio ministerial, que es distinto al sacerdocio real o común de todos los fieles, este sacerdocio lo confiere el Bautismo y la Confirmación. Por el Bautismo nos hacemos partícipes del sacerdocio común de los fieles.

El sacerdote actúa en nombre y con el poder de Jesucristo. Su consagración y misión son una identificación especial con Jesucristo, a quien representa. El sacerdocio ministerial está al servicio del sacerdocio común de los fieles.

Los sacerdotes ejercen los tres poderes de Cristo. Son los encargados de transmitir el mensaje del Evangelio, y de esa manera ejercen el poder de enseñar. Su poder de gobernar lo ejercen dirigiendo, orientando a los fieles a alcanzar la santidad. Así mismo son los encargados de administrar los medios de salvación – los sacramentos – cumpliendo así la misión de santificar.

El Sacramento del Órden consta de diversos grados y por ello se llama órden. La palabra ordinatio designa al acto sacramental que incorpora al órden de los obispos, de los presbíteros y de los diáconos, que confiere en don del Espíritu Santo, que les permite ejercer un poder sagrado que sólo viene de Cristo, por medio de su Iglesia. La “ordenación” también es llamada consecratio.